miércoles, 17 de abril de 2013

Miécoles de cuento en voz de.....



El recuerdo es el único paraíso 
del cual no podemos ser expulsados.
Jean Paul (1763-1825)



La Cafetería

Cuando salí de preparatoria me fui del barrio  donde crecí, pasaron casi 8 años para que yo regresara aquel lugar al que me vio crecer, donde deje mi infancia, a mi familia, pude recorrer las calles donde crecí, el viejo parque donde jugué a la pelota, pero conforme fuimos creciendo, solíamos ir a la cafetería de la esquina, camine buscando a mis amigos pero sabía que no los iba a encontrar, todos habían tomado su camino, busque la cafetería  mientras caminaba hacia el lugar pude ver que todo había cambiado como si en vez de regresar a mi barrio hubiese llegado a otro lugar muy diferente al que crecí todo era nuevo menos la cafetería de la esquina aun conservaba ese par de mesas sobre la banqueta y su fachada pintada de azul claro, era la último que sobrevivía del barrio, al entrar  al lugar me siento en la pequeña barra  justo en la esquina sur, parece que no hay nadie levanto la voz:

-         - Buenas tardes

Sin notarlo sentí un palmada en la espalda al voltear era Roberto uno de mis mejores amigos en el barrio  sonriente lo salude.

-          - Como estas Roberto  es grato ver una cara conocida en el barrio.

-        -   Estoy muy bien, creo que soy de los pocos que nunca se fueron de aquí.

-         - Todo está muy cambiado como si esto fuera otro lugar, solo nos queda la cafetería.

-        -   Si no podía dejar que la cerraran, pase los mejores momentos de mi vida aquí, por eso la compre

-         -  Sin duda pasamos muy buenos momentos aquí. Sírveme un americano amigo y cuéntame como fue.

-          -Claro hay una buena historia  detrás de todo esto.

-         -  Me gustaría escucharla.

Don Fidel  quería retirarse  pues la casi nadie venia a este lugar, ya habían ofrecido muy buen dinero por el local para poner oficinas y el estaba dispuesto a vender, un día caminaba Yo con Mariana y la cafetería estaba cerrada, ambos nos preguntamos qué pasaba, poco tiempo después encontré a don Fidel y le dije que por que ya no abría , me comento que las ventas eran malas que ya nadie asistía como antes , que los negocios contiguos más modernos le quitaban clientela  que había decido vender su querido negocio y retirarse, esa tarde no dije nada y me fui pensando casa, era yo el de los pocos que aun quedaban en el  barrio tenía un dinero ahorrado  al día siguiente fui decidido a comprar la cafetería , hable con don Fidel y él me dijo:

-        -  Estás loco muchacho si lo hago te estaría robando tu dinero, esto ya no es un negocio rentable y tú que sabes de atender un negocio así, te estimo Roberto pero ya la tengo apalabrada, aparte los otros señores me ofrecen más dinero que tú.

Recuerdo que le conté de por qué significaba tanto para mi conservar el lugar, formaba parte de mi vida y era parte del barrio  entonces él me dijo:

-          -Mira muchacho haremos  algo algo si logras vender en una hora una taza de café el negocio es tuyo.

-         - Espera Roberto no me digas de seguro, convenciste a Mariana de que te comprara una taza café.

-         - ¿Cómo adivinaste?.

-     -No lo sé amigo ustedes siempre han sido muy unidos, desde que éramos pequeños como si estuviesen destinados el uno del otro, siempre alegres, siempre estuvieron juntos.

-        Aquel día iba pasando Mariana me vio en el mostrador y entro la cafetería, tomo la mesa del fondo, me miro tiernamente, de su bolso saco una cajetilla de cigarros light, incendio uno dejado su labial carmín en la boquilla,  cortésmente me acerque hacia ella y le  dije:

      - Disculpe señorita  que le puedo ofrecer.

Ella me vio directamente a los ojos y sonrió al mismo tiempo  respondió sin titubear.

-         - Me podrías traer un americano sin azúcar.

El negocio era mío, logre vender  una taza de café  en menos de una hora y no solo fue una taza Mariana regreso día tras día a tomar  un café americano sin azúcar, mientras fumaba sin cesar, así fue  durante una semana, después paso un mes  después fueron 6 meses, me encantaba verla ahí sentada justo donde hoy estas tu, siempre a la misma hora 13:15, como si fuera un ritual el reproductor de música tocaba el mismo álbum "Strange little girls" de Tori Amos, platicábamos de nuestra niñez y como nos divertíamos, recordábamos nuestras épocas de juventud, podía perderme en sus ojos  sus labios dibujaban perfectamente cada una de sus palabras , nunca fui tan feliz, así paso un año hasta el matrimonio.

-        -  Qué bien amigo ustedes ¿se casaron?.

-        -  Ella se caso y se fue. Yo conservo la cafetería y su recuerdo….

J.C  (2013)